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Parir en casa, sin dudas, la peor decisión

Desde hace un tiempo, se ha tornado una modalidad cada vez más extendida que las mujeres elijan la opción de dar a luz como se hacía en la época de la colonia, en la cama de sus propias casas y asistidas por una partera, anteriormente llamadas comadronas. 

20.12.2014 17:19 |  Por Luna Virginia  | 

Virginia  Luna
Virginia Luna

Abogada – Especialista en temas legales relacionados con daños a la salud y daños colectivos ocasionados por las malas prácticas, tanto en ejercicio de la medicina como en el uso indebido de fármacos y tratamientos. – Llevó a juicio al fabricante de las prótesis mamarias defectuosas PIP. 

Por Virginia Luna. Abogada. Especializada en temas legales de la salud.

Esta práctica sólo guarda el único fin de darle un toque “cool”, “snob”o “fashion” a un hecho único, irrepetible y trascendental como es el de parir para una mujer.

Seguramente, en esas casas no se verán escenas como las de las películas, donde la parturienta, a los gritos, es asistida por una comadrona que pide “calienten agua y preparen muchas sábanas limpias”, pero tampoco habrá elementos que puedan sacar de un apuro a madre o hijo en caso de un imponderable, que siempre puede suceder.

Voy a hablar como mujer, madre y abogada, sin intención de meterme en temas que son de índole estrictamente médicos. Sí voy a abordar la temática desde lo jurídico.

Existe hoy un vacío legal, total y absoluto, en lo que respecta a la asistencia a las parturientas en sus domicilios o en lugares que no cuentan con los requerimientos mínimos, necesarios e indispensables para garantizar que tanto madre como hijo reciban la atención adecuada.

Sumado a esto, es necesario desenmascarar un gran negocio que hay detrás de esta moda de parir como lo hacían nuestras bisabuelas.

Sólo un puñado de médicos obstetras y parteras realizan alumbramientos a domicilio, cobrando honorarios de cinco cifras en dólares. O sea, además de un vacío legal hay un gran negocio para pocos.

En otros países del mundo, como España y Holanda, esta modalidad está un poco más extendida, pero la gran diferencia con aquellos países que si llegara a haber alguna complicación, ya sea para la madre o para el recién nacido, en no más de cinco minutos hay disponible una ambulancia con todo lo necesario para la asistencia del caso.

La Argentina está muy lejos de alcanzar esos estándares. Es por eso que algunas mediáticas y famosas que tomaron la decisión de parir en sus propias casas han sufrido lamentables consecuencias.

Nadie discute que, quizás, la sensación de traer a un hijo al mundo como lo hacían las mujeres mayas, las aztecas, las coyas o nuestras bisabuelas sea algo insuperable. Pero hay que decir también que así como había nacimientos, también había una alta tasa de mortalidad, tanto de madres como de bebes, por causas que hoy la ciencia médica ha resuelto.

La actividad que desarrollan los licenciados en obstetricia se encuentra contemplada en la Ley 17.132 de ejercicio de la medicina, odontología y actividades auxiliares (del año 1967). Y su decreto reglamentario 6216 es del mismo año. Vetusta legislación que ya no encuentra lugar en la realidad actual y, de cuya vejez, finalmente se han hecho eco nuestros legisladores.

Con el paso de los años, distintos grupos de parteras -por cierto muy reducidos- han encabezado reclamos tendientes a que se reglamente debidamente el marco de actuación de los licenciados en obstetricia, haciendo especial hincapié en la necesidad de avalar los “partos en casa”, intentando apelar a la “sensibilidad” materna y con ello forzar a los legisladores a regular los partos caseros sin atender, por supuesto, el sinfín de complicaciones que pueden derivar de dicha práctica. Como quienes nos representan deben decidir en favor de la salud y de la vida, tiempo después se hicieron eco de dichos pedidos.

Afortunadamente, existe hoy en día un proyecto de ley que tiene por objeto establecer el marco general del ejercicio de la profesión de las licenciadas en obstetricia y que lo limita en el punto 6 del Capítulo III. El alcance de la actuación de las licenciadas en obstetricia, según este proyecto, quedaría ceñido a la posibilidad de asistir el parto y el alumbramiento “en entidades debidamente habilitadas”. De esta manera quedaría saldado el vacío legal y se preservaría la integridad y la vida del niño por nacer y de la madre.  
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