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Mauricio Macri

El hombre que no quería gobernar

Tiene todo para ganar. O tenía. El mejor marketing. Los medios a su disposición. El caudal de votos de un caído Massa.. El resto de partidos diezmado. El radicalismo sin rumbo, Carrió acompañando, UNEN desaparecido. Una crisis económica latente. Y los vecinos que quieren ver a “la yegua” huir.

11.08.2015 13:12 |  Por Alvarez Diego | 

Diego Alvarez
Diego Alvarez

diegonalvarez@gmail.com

Abogado - Especialista en Derecho Empresarial

Una comunicación bien armada, desde adentro con su asesor estrella y con medios que acompañan o al menos no pegan, mostrando su gestión, generando ruido a los candidatos del oficialismo y campañas de temor si no se viene el cambio. Hasta mudó su discurso abruptamente en temas muy sensibles, modificación que seguramente le sumó algún voto, pero le restó otros. Quedó hecho.

Massa se ofreció, al menos implícitamente o a través de sus enviados, a bajarse a la Provincia en pos de un gran acuerdo. Para Massa en su distrito era más fácil, en su peor momento, con dirigentes que huían volviendo a las fuentes (y que pagaron en las PASO), y ofreciendo su “renunciamiento” en beneficio de la oposición unida.

Pero no. No negoció con Massa una obvia oportunidad para sumar ese caudal, se mantuvo con los suyos, apostó a su gente.

Tampoco con Lousteau en CABA, donde eligió a su delfín Rodriguez Larreta bajando a su mejor candidata, Gabriela, que medía más que Horacio. Y hasta peligró en la segunda vuelta, salvado con el guiño de los votos en blanco de la izquierda.

Apenas arrimó en Cambiemos algunos nombres (como el cado del vice de Vidal), pero sin darles el lugar para una alineación nacional. En las provincias, los radicales de peso se abrieron para no quedar pegados a la decisión de los líderes del partido. Radicales que seguirán siendo la segunda fuerza en el Congreso, gracias a los votos provinciales.

Eligió a los candidatos menos pensados en dos de las provincias más importantes: Del Sel en Santa Fe y Vidal en Buenos Aires. Y casi le sale mal, casi ganan… Vidal aún con chances, pero difícil que llegue a superar a Aníbal en una elección sin segunda vuelta.

No se abrió a otras provincias, sabiendo que no se puede ganar solo con la Ciudad y Santa Fe. En ocho años de su gobierno y algo más de existencia de su partido, no generó candidatos propios en el interior, salvo Del Sel y la sorpresiva Vidal cruzando la Avenida General Paz. En el resto, el ya mencionado tibio acuerdo con el partido centenario.

No fue falta de tacto, fue una decisión. Mauricio no quiere ser presidente. No le sirve. Así está bien. Se mantiene fuerte en su bastión, es titular en los medios, deberán buscarlo quienes quieran armar algo en serio. Tendrá peso en el Congreso como para hacer ruido, para acompañar u oponerse según los vientos que soplen. Con el Metrobus y la bicisenda le alcanza para hacer felices a sus vecinos. Es el referente del 60% que no la quiere.

Se siente cómodo. Se siente querido por la gente bien, en la mesa de Chiquita. Armó su quinta y la posición lo deja satisfecho. Es el referente de la oposición, y no aspira a más.

Podrá volver a su Ciudad en cuatro años, podrá ser el líder en un Congreso opositor, participando desde afuera sin la necesidad de sentarse en una banca.
No conoce de política. El gestiona. No se embarra. No hace pactos. Con su equipo está completo. Es lo que quieren los vecinos.

Así es Mauricio.
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