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Opinión

Comentarios al documento sobre drogas y adicciones presentado por la UCA

Graciela Ahumada, exdirectora del Observatorio Argentino de Drogas de SEDRONAR, reflexiona sobre el informe. 

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El documento que fue ampliamente difundido por algunos medios, titulado: Aumento del tráfico de drogas en los barrios, problemas de adicciones severas en las familias y poblaciones en riesgo, presenta una serie de graves errores conceptuales y metodológicos, al menos según se desprende de la lectura del documento.

Intentaré en pocas líneas, dar cuenta de ellos:

El primer gran error, que en metodología se define como una falacia, es la pretensión de dar cuenta del problema del narcotráfico a partir de las percepciones de las personas acerca de su disponibilidad o percepción de existencia en el barrio. Este es un indicador inválido para dar cuenta del narcotráfico, que según su definición, involucra una serie de acciones vinculadas a la producción, elaboración, adulteración, circulación, comercialización, lavado de activos de estupefacientes, y por lo tanto, siendo un fenómeno tan complejo, requeriría de una serie de indicadores integrados acerca de por lo menos algunas de las variables mencionadas anteriormente. Hace algunos años, cuando estaba a cargo del Observatorio Argentino de Drogas, analizamos cómo se comportaban en el tiempo (desde el año 2001 al 2011) las opiniones de los adolescentes sobre la percepción de facilidad de acceso a drogas, tales como marihuana, cocaína, pasta base y éxtasis y también como había sido, es decir, en qué proporción estos estudiantes habían recibido oferta concreta de alguna de estas drogas.

Por supuesto también analizamos en esta misma población los niveles de consumo. El análisis demostró que la percepción de facilidad de acceso tenía un comportamiento generalmente en alza y no así las experiencias concretas de oferta recibida. Es decir, que la percepción de la facilidad de acceso no es un indicador directo de la existencia concreta de drogas. La percepción, la idea acerca de algo, se nutre de múltiples fuentes: discursos, opiniones de terceros, difusión en los medios, y también la experiencia personal. En el informe bajo cuestión se menciona que ¨A lo largo del período 2010-2014 tuvo lugar un incremento en la percepción sobre la existencia de venta de drogas en los barrio¨.

Un segundo gran error, es el abordaje al tema del consumo, que denominan lisa y llanamente "adicciones severas". Desconozco la clasificación de niveles de severidad de la adicción, pero en todo caso podría sólo establecerse en contextos terapéuticos a través de un diagnostico psicofísico y no por encuestas poblacionales. En los estudios poblacionales cuyo objetivo sea estimar los niveles de consumo de sustancias psicoactivas en esa población, es decir su prevalencia, en primer lugar se indaga sobre el consumo o uso de cada sustancia en periodos de tiempo (alguna vez en la vida, en los últimos 12 meses y en los últimos 30 días). En un segundo lugar y a los usuarios del último año o del último mes, según la sustancia, se le aplican escalas específicas (CIE10, DSMIV, AUDIT, ASSIST, CAST, por nombrar las más usadas internacionalmente) para identificar comportamientos relacionados a ese consumo que indicarían un patrón de uso abusivo o riesgoso, o bien indicadores de signos y síntomas de dependencia o adicción. En todos los casos, el indicador es de la persona que responde, no de un tercero referido.

En el informe de la UCA, los indicadores expuestos refieren a la proporción de personas que han mencionado que conviven con personas con adicciones severas a alcohol, a drogas o a ambas sustancias, tal como dice textualmente: "Por último, consideramos pertinente presentar una mirada particular de la persona que mencionó vivir en un hogar que está inmerso en la drogadicción. Con este fin, se observan perfiles de indicadores que refieren al estado y calidad de la salud así como de recursos psicosociales diferenciados en aquellas personas que pertenecen a hogares que están atravesando por una adicción al alcohol o a las drogas, o exclusivamente a la drogadicción".

La referencia de un tercero, sólo es la referencia de un tercero respecto de la existencia de un problema de consumo, que seguramente existe, pero que no hay evidencia para clasificarlo como adicción. Imaginen como cambia la referencia de un tercero, si el que responde es la madre, la abuela, el padre, el hermano mayor o menor, u otro familiar o amigo, respecto del consumo de marihuana de un adolescente o joven en el hogar. En definitiva, el indicador no es confiable ni válido en relación a lo que pretende medir o indicar.

Los dos últimos artículos que componen el documento, refieren a estudios en poblaciones específicas. El primero, "Algunos resultados y pistas de acción que surgen de un estudio sobre el consumo de drogas en jóvenes del Gran La Plata (2012)" no especifica el tamaño de la muestra ni metodología. Y el segundo, un estudio cualitativo en villas, sólo como dice el título es una nota, un comentario sobre el estudio, pero no comunica información.

Finalmente, este documento aparece como un estudio a nivel nacional y con información ¨contundente¨ sobre el problema del narcotráfico y el consumo, y sólo son notas de investigación o bien, abordajes con errores metodológicos. 
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Fecha: 26/05/2015

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