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Opinión

Desilusión, Grecia 2015 no se parece a la Argentina

Por Ricardo A. Faerman **, desde Atenas. 

Quien fuera víctima presencial de las distintas catástrofes económicas de la Argentina, incluyendo, pero no exclusivamente, la del 2001, llega a la Grecia del 2015 cargado de prejuicios, casi convencido de lo que le espera. 

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Atenas - Junio 30 2015 encial de las distintas catástrofes económicas de la Argentina, incluyendo, pero no exclusivamente, la del 2001, llega a la Grecia del 2015 cargado de prejuicios, casi convencido de lo que le espera.

Desilusión, Atenas es una ciudad moderna, limpia, segura y con buena infraestructura urbana, incluyendo su sistema de transporte público.

Los taxistas conducen automóviles nuevos, modernos y en excelente estado y el subterráneo representa lo último en la materia, además de ser puntual y con sus estaciones perfectamente indicadas y muy cómodas.

El pasaje en subterráneo por todo un día cuesta 1 euro con 50 centavos y un viaje en taxi promedio dentro de Atenas, unos cinco euros.

Las carreteras son nuevas y se observan obras de infraestructura en construcción, incluyendo nuevos museos y atracciones turísticas.

Yendo al tema del turismo, no es necesario mencionar que la Acrópolis y su nuevo museo, además del Partenón y la ciudad de Olympia, transportan al visitante hacia el pasado y lo hacen en un ambiente bien preparado, con guías profesionales y abundante material informativo, es difícil encontrar a alguien de la industria que no hable buen inglés.

La desilusión se hace aun mayor cuando nos damos cuenta que en Grecia los precios son bajísimos, el turista paga por todo una fracción del precio de lo que los bienes o servicios cuestan en otras partes del mundo.

En Grecia ha habido un ajuste, eso se nota. Y no ha sido un ajuste populista, la gente ha debido sufrir rebajas en sus sueldos, ha crecido fuertemente el desempleo y los comerciantes bajaron sus precios hasta límites casi inverosímiles.

Hoteles excelentes, gastronomía de primera y la larga noche de la zona de Plaka donde calles y escaleras se pueblan de miles de personas, que disfrutan del vino local y la música, pagan por todo lo bueno casi nada, en este País que constituye el mejor ejemplo de puente entre Europa Occidental y Oriental.

Y la crisis de la deuda siempre presente. De día únicamente, pero presente.

No es difícil darse cuenta que el Primer Ministro ha logrado instalar que la deuda es ilegítima, que los bancos han abusado de una Grecia sedienta de bienes, convirtiéndola en un cliente al que vampirizar hasta la última gota de sangre.

Y los griegos en general coinciden con esta mirada, aun cuando no están de acuerdo con la idea - nunca expresada públicamente - de abandonar la Unión Europea y parece ser que están dispuestos a pagar un precio por seguir siendo miembros.

El joven Primer Ministro cuerpeó a los líderes de Europa con su referéndum, buscaba obtener un rotundo "No" que le permitiera seguir negociando hasta obtener condiciones que no incluyan por ejemplo la temida rebaja en las pensiones y jubilaciones, no hay modo de sobrevivir políticamente a eso.

Quizás buscaba que la troika de pro-cónsules y censores se asustara ante la posibilidad de un No concluyente.

Pero Angela Merkel - la más cómoda en su butaca- le dobló la apuesta - estableciendo que no habría más negociaciones, sino hasta conocer el resultado de la encuesta popular, a lo que rápidamente adhirió la Directora del FMI.

Esta jugada de la hábil Merkel dejo por ahora desubicado y temeroso a su inexperto rival, quien mando rápidamente a su Ministro de Finanzas a la mesa de negociaciones; éste regresó trémulo con un mensaje pesimista "debemos esperar al lunes", informó.

Ya no se trata solo del NO o del SI, ni de la carrera política de Tzipras, esta todo en juego.

James Cameron sigue a su germánica socia, pero moviendo un poco el trasero en su sillón, tiene presente que en el 2017 tendrá su propio referéndum y si Grecia sale de la UE quedara establecido que la membresía es reversible, cosa que muchos Ingleses verían con suma simpatía.

Consultados los Británicos presentes aquí en Atenas respecto de la volatilidad de su permanencia en la UE, razonan que no se debe al Euro ni a las distintas normas económicas o exceso de reglamentación - como se pretende hacer creer - todos dicen con firmeza que están preocupados por la violencia y el delito y que las normas sobre derechos humanos de la UE no les permiten poner en un Barco a los criminales y sospechosos, librarse de ellos y recuperar la tranquilidad.

Un destacado empresario de Birmingham aquí presente dijo " Somos un isla, es bastante sencillo impedir el ingreso de criminales y bastante fácil mandarlos para afuera, si Cameron negocia bien ese tema seguiremos siendo Euro, si no lo hace, seguramente saldremos de los dos, de la Eurozona y de Cameron".

El galán Hollander no las tiene todas consigo, Francia no es una isla, el delito y la violencia están instalados y la simple mención de la frase "rebaja en las pensiones" es en su país una convocatoria el Diablo. Los franceses leen los diarios y fijan su mirada en esa frase, preguntándose seguramente si solo Grecia tendrá que pagar ese ticket para seguir en el mercado y por las dudas empiezan a considerar la posibilidad de poner sus barbas en remojo.

Del otro lado del Océano, el Presidente Barack Obama repite una y otra vez que Grecia debe recibir ayuda y debe hacer concesiones - léase, mas ajuste - está legítimamente preocupado.

La angustia del bueno de Obama tiene su razón de ser, Grecia es frontera con Turquía, se interpone con los países en conflicto en el Medio Oriente y en la Asia Menor y no tiene - por ahora - grandes problemas con el terrorismo islamista.

Obama sabe que Putin siempre tiene listo su carrito para recoger los restos de los países caídos en desgracia, para llevarlos a su planta recicladora, donde los mezcla con un poco de Irán para así convertirlos en socios de su propio esquema pseudo-democrático.

Obama con seguridad le teme más al carrito de Putin que a sus ojivas nucleares.

Hete aquí que la desilusión termina de completarse, es una pavada pensar que "Grecia es la nueva Argentina", ocupa una dimensión geo-política absolutamente critica, la salida del Euro y una devaluación la convertiría a la vez en un destino turístico casi gratuito para los europeos y un cambio de alineamiento global afectaría a Europa y a los Estados Unidos hasta límites que todos temen siquiera analizar en público.

Si se quedara en la UE y en la zona Euro, habría una rebaja en las jubilaciones que pondrían a temblar a millones de italianos, españoles y franceses; la ascética Alemania y el pulcro Reino Unido finalmente impondrían su carácter a sus más latinos pares.

Un último detalle, los griegos se preparan para sufrir, así lo expresan, llevan en sus genes las cicatrices de invasiones, guerras, inundaciones, sequias, hambrunas y terremotos y te dicen con su amplia sonrisa "Vamos a sobrevivir, siempre lo hacemos" y en esto los Argentinos tenemos experiencia, siempre se sobrevive.

Atenas - Junio 30 2015

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Ricardo Faerman es editor periodístico y empresario del sector asegurador.
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Fecha: 03/07/2015

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